¿Dónde escuché yo alguna vez que la realidad supera muchas veces la ficción? ¿Quién me comentó cierto día que las distancias no existen cuando el corazón maneja el timón de tu vida? ¿Quién inventó los chats?... ¿Bill Gates?...Un abrazo querido Bill.
Internet es un arma de doble filo, un mundo de realidades impalpables y de verdades irreales. Navegar por los mares, océanos o pequeños riachuelos de nuestra querida red puede convertirse, con un pequeño soplo de viento, en algo incontrolable. Mi viaje comenzó un lejano mes de Julio de 2004. Sin siquiera saberlo había un barco esperando en el puerto...un barco esperandome a mí.
Reconozco públicamente no ser un experto navegador. Ni siquiera tengo internet en casa!!!, y mis escarceos con la red de redes se limitan a alguna descarga de música (nada de top-manta o algo parecido) y a comunicarme con mis queridos amigos de Pergamino (Buenos Aires-Argentina). Pero aquel día todo cambió, por fortuna. Bueno, por fortuna y por que el Kazaa no funcionó aquella tarde. Ante el aburrimiento reinante en mi vida por aquel entonces se me ocurrió adentrarme de lleno en el maravilloso mundo del chateo. Y reconozco que no lo hice nada mal, eh??...
Bueno, al grano, que al final va a resultar mi blog más largo que "Caballo de Troya".
En fin, aquella calurosa tarde de Julio decidí dejar en casa mi pereza (nunca volví por ella), mi querida perra Vicky (habrá acabado en algún restaurante chino??) y mi añorado y adorado "hermano" Claudio (che!, que pena que te fuiste)y fui a aquel ciber café como tantos otros días. Era como nuestro lugar de reuniones, siempre estábamos por allá, tomando algo, hablando, como decía Claudio -"rompiéndome las pelotas"- Y esa tarde era lo mismo de siempre, mi tónica, mi kazaa y yo. Pero algo rompió mi estabilidad y mi "normalidad". Como si el destino también fuera capaz de viajar a través del ADSL y hacer travesuras mi fiel amigo Kazaa decidió hivernar aquel día... ¡Joder! y yo ya había vaciado todos mis euros (más de medio y menos de tres creo recordar) en el maldito monedero de aquel ordenador. Bueno....que se puede hacer en internet una tarde con 30 grados a la sombra en un cyber café sin un alma? ¿Páginas porno? Vaya! creo que no se me pasó por la cabeza... ¿o si? no consigo recordarlo. Total, que hice como el 80% de los internautas (el otro 20% mira páginas porno ;) )me puse a chatear. Lo típico, busco un chat, elijo un nombre apropiado, y cliqueo en "Entrar". Nada nuevo bajo el sol, como dijo alguien no sé ni cuando ni donde; chicos, chicas, chicos que se hacen pasar por chicas para ligar con otras chicas (¿?); gente con la estabilidad emocional suficiente como para ponerse nombres tales como "Poyaman"; "Tupenecaliente" "Pajagay" y otros asi... -Una tarde emocionante, pensé.
Y mientras pensaba (todavía lo practico)se abrió delante mío una de esas ventanas molestas llamadas "Privado" con un escueto "Hola" por mensaje.
¿Qué se contesta cuando alguien te escribe hola?...Muy bien!! otro Hola igual de escueto.
Esos dos "Holas" creo que se gustaron, porque se juntaron, hicieron sus cositas y en un momento dieron lugar a tres largas horas de tecleo, de palabras en el monitor, de intercambio de experiencias, de vivencias personales. La cosa funcionaba, al menos en apariencia. Pero recuerdo perfectamente que me di cuenta de la magnitud, de la grandeza de Internet en el momento me dijo de dónde era la persona que había compartido aquella tarde conmigo. Todas aquellas palabras salían despedidas de un ordenador al otro lado del mundo, de Lima (Perú). En cualquier mapa, España y Perú no distan más de un palmo; pero en realidad son 15.000 Km de tierra y mar, miles de kilómetros de cielo nos separaban, pero si ambos mirabamos arriba en ese momento estábamos mirando el mismo Sol. Realmente alucinante.